Opinión

La Autoestima. Por Raquel Martínez

Debemos querernos de manera sana y esto tiene que ver mucho con la voz interior. Todos nosotros tenemos una voz interior que determina cómo va a ser nuestra autoestima y cómo nos vamos a tratar.

Existen componentes que unidos en una ecuación podemos sacar la mejor versión de nosotros mismos. Tenemos fortalezas y defectos y estos defectos no tienen por qué hundirnos si somos capaces de potenciarlos con nuestras fortalezas. Hoy en día todos tenemos una vocación por pequeña que sea. Hay que tener talento en algo pequeño o en algo grande, tener pasión y ahí es dónde nace la vocación. La mejor versión de uno mismo consiste en los conocimientos, hay que saber, hay que estudiar. Luis Pasteur decía: “La suerte favorece a la mente preparada”, ¿qué significa esto?, sólo aquel que procede con método, disciplina y rigor puede aspirar a tener éxito; estudiar, formarse, saber lo que a uno le gusta. Lo segundo son las habilidades, la voluntad, el orden, la constancia…, es fundamental tener eso ejercitado en nuestro comportamiento. Tercero el proyecto de vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz y todo ello multiplicado por la pasión, porque incrementa, todo mejora, iluminamos. ¿qué pasa si no hay conocimientos?… No hay nada peor que un tonto motivado.., ¿qué pasa si no hay habilidades, si no hay orden, constancia?…, lo que sucede es que tenemos la idea, la pasión, empezamos con mucha ilusión pero si no hay habilidades, ni orden ni perseverancia esto se diluye al poco tiempo. ¿Qué pasa si no hay proyecto de vida? Que somos esclavos de lo inmediato, si no hay pasión tendremos una vida light, descafeinada y una vida que no consigue contagiar al del frente.

DESVALORIZACIÓN:

Diferenciemos desvalorización de sentirse inferior. Sentirse inferior: es la forma más soberbia de sentirse distinto y es una estrategia de mi Ego para que te digan lo bien que lo haces, lo mona que eres, lo alto, lo lindo… de eso no vamos a hablar. ¿Qué quiere decir desvalorización?. Tenemos un valor por ser y estar y mucha valía y a menudo la vamos perdiendo y si en el mejor de los casos somos conscientes de que la vamos perdiendo, podemos poner manos a la obra en el trabajo de recuperarla lo cual es muy positivo.

Motivos básicos por lo que podemos perder esa valía:

Hijos no deseados: ya imprimen la lacra de tú no vales, si antes de nacer no nos quieren ya lo que yo soy no vale nada y acompañado de frases como: “¿y yo parí esto?”, “saldría ganando teniendo un perro” llega a ser MUY destructivo… Recibiendo estas `lindeces´ mi postura puede ser echarle la culpa a los otros (amigos, parejas, padres, jefes…) y justificarlo con “es que me dicen que no valgo, que no sirvo, que no soy inteligente…” es verdad que si tú te sientes desvalorizado y tienes ese mensaje externo pues no ayuda, y es el comportamiento más común y el más fácil que aplicamos. Pero debes mirar más allá para superarlo. Si tienes ese mensaje exterior de que NO vales es para que te des cuenta de cómo te estás desvalorizando tú. Hay dos formas de desvalorizarse: a)La Egoica que es comparándote con los demás (si me comparo con alguien que es más alto que yo siempre seré más bajo). Cómo YO sólo existo YO, no hay comparaciones, no hay competencias y eso no debo perderlo de vista porque me hace regresar a mí y me mete en sintonía con mi valía. b)Dejar de ser quien eres haciendo por obligación (falsa obligación) aquello que no me aporta, que no me permite vibrar en pasión, que no me nutre. Hacer esto de manera puntual puede que no pase nada pero hacerlo como rutina me va alejando de mi esencia, me va desconectando de mí y pierdo mi valía. (Ej: ir a comer todos los fin de semana a casa de mis padres y/o suegros)

Si estás desvalorizado vuelve a comprometerte contigo, a hacer lo que sí te sienta bien, lo que te hace sentir TÚ.

La excusa es lo que mi Ego (aliado con el inconsciente colectivo y con los programas y lealtades ciegas que mantengo) me va a ofrecer para que deje de SER pero mi alma va a estar latiendo hasta dónde yo le permita para recordarme que he nacido para ser y desde ese SER hay cosas que me hacen GRANDE, que me reconectan que me recuerdan que me hacen vibrar y me permiten sentir mi valía por lo que soy y por lo que hago.

¿Qué es la autoestima? Es el concepto que tenemos de nosotros mismos y ese concepto viene del feedback que vamos recibiendo del entorno desde que somos pequeños y se va generando en función de los comentarios que les hacemos, lo abrazos que les damos, el apoyo que tienen nuestro, la manera que tenemos de educarlos y ahí en esa infancia y en esa adolescencia donde también se van generando todos los complejos, salvo que nosotros eduquemos a nuestros hijos e hijas para que sean, para que tengan autonomía para que tengan una imagen positiva de sí mismos para que confíen en ellos incluso a pesar de sus errores, salvo que hagamos eso por nuestros hijos no tendrán esa autoestima. ¿Qué ocurre? Que a la mayoría de nuestros padres y a nosotros no nos dijeron esto y cada uno ha ido haciendo pues lo que ha podido. Seguro que los hay que han tenido la suerte de tener unos padres visionarios de los que ya educaban con disciplina positiva y ya nos daban esos `achuchones´, ese amor incondicional pero la mayoría de la gente cuando hablan y te pones a rascar te das cuenta que el problema de autoestima viene del origen, `una madre excesivamente exigente´, aquellas que te decían: “si tú me quisieras irías a hablar con tu hermano y arreglarías el problema” y todo ese chantaje emocional, la manipulación, el estar pendiente de lo que no funciona, el estar corrigiendo, diciendo NO todo el día… pues ha llevado que tengamos una imagen a veces insegura. Puntos para poder corregir o potenciar y ayudar a tener una imagen mejor:

“Somos nuestra autoestima”.

Imagina que tenemos un cofre lleno de monedas de oro y alguien viene y te dice ¿qué hay ahí tan brillante? Y tú dices es mi autoestima y la otra persona te dice: “yo eso no tengo” pues la podemos generar de la siguiente manera.

¿Cómo vamos a cuidar este tesoro a partir de los 35 años?. Los 35 puede ser una edad crítica porque físicamente aparece un deterioro y a partir desea edad pues uno tb puede ser que ya tenga un hijo pequeño y cuando esto sucede, no es que el hijo te quite la autoestima pero sí te quita mucho tiempo, tiempo que uno dedicaba a cuidarse, a dormir, ahora te ves con ojeras, vistes de manera diferente, no tienes tiempo ni de hacer deporte… la autoestima que tenías de repente la pierdes.

¿Cómo deseas verte? Vamos a olvidarnos de la imagen que tenemos, es bueno tener presente que muchos partimos de que somos muy críticos con nosotros mismos que somos incapaces de aceptarnos porque la visión que elaboramos de nosotros está basada en todo lo que no nos gusta. Podemos tener cosas estupendas pero no nos vamos a dar cuenta pq vamos a poner nuestro foco en lo que no nos gusta (la barriga floja, me cuelga el brazo, las piernas, soy despistado…). Para corregir este punto hay que cambiar el foco de atención. Las personas tendemos a comportarnos en función de cómo nos vemos, si continuamente te estás sacando defectos te vas a comportar con inseguridad y esto a la hora de relacionarte a la hora de buscar pareja y de tener amigos es importantísimo porque nos comportamos en función de cómo nos vemos.

  1. Trabajar un diario de fortalezas: no somos capaces de decirnos que somos optimistas, guapos, altos, estilosos, voluntariosos, disciplinados, ahora, si te digo qué defectos tienes enseguida me das una lista que “ni pa qué” y todo esto es pq no nos prestamos verdadera atención, sólo nos fijamos en lo malo.

Entonces todas las noches escribir ¿qué es lo que me ha gustado hoy de mí? ¿de qué me siento orgulloso de mí hoy?. Si hago este ejercicio mi cerebro va a estar pendiente de buscar cosas positivas mías y ya cambiamos el foco de atención y a medida que vaya escribiendo esos adjetivos cada día me voy a ir sintiendo así.

  1. Abecedario de la autoestima: esto son entrenamientos mentales igual que si lo hiciéramos con un músculo. Poner un adjetivo con cada letra del abecedario y que te califique y lo tienes presente todo el día y al día siguiente otra. Luego esto va a pasar a mi memoria a corto plazo y me lo termino creyendo y como uno termina comportándose conforme a sus adjetivos, pues solucionado.

Lo que te dices a ti mismo es poderoso ¿te criticas cuando te hablas?, el vocabulario, la manera que tenemos de relacionarnos con nosotros es importantísimo a la hora de tener una sana autoestima.

En psicología se dice que hay una triada: Pensamientos-emociones-comportamiento y esta triada está conectada entre sí de tal manera que cuando cambiamos alguna de estas variables es como una carambola, si nosotros aprendemos a hablarnos de una manera útil sin machacarnos, automáticamente mi emoción cambia y cuando cambia mi emoción y me siento más segura, más tranquila tb cambia la manera de interactuar en la sociedad (trabajo, amigos…) ya que actuamos en función de cómo nos sentimos. Una persona con miedo es difícil que entre en un sitio y se empodere, es fundamental sentirse segura y esa seguridad viene de la manera que te estás hablando.

Estudio de Harvard “Asian women study”. (Se separó a un grupo de mujeres asiáticas en 2 para realizar el mismo ejercicio matemático. A un grupo se le dijo que antes de hacer el ejercicio recordaran que eran mujeres y al otro grupo le dijeron que antes de hacer el ejercicio recordaran que eran mujeres . Realizaron el ejercicio con mayor éxito y en menos tiempo el grupo de mujeres que recordaron que eran asiáticas. ¿Por qué?, siempre se ha dicho que los hombres son mejores que las mujeres en matemáticas -que es mentira- y al mismo tiempo se ha escuchado que la cultura asiática son los mejores matemáticos en relación al resto del mundo)

Sólo estas palabras mujer y asiática condicionó el éxito de la prueba. Imagínense lo que nos condiciona lo que nosotros nos decimos a diario y 24 horas al día. O sea lo que te dices a ti mismo es poderoso. Hay que hacer un trabajo personal para hablarnos de una manera que sume. Cada vez que te des cuenta de que te hablas de una manera negativa puedes utilizar la “sobrecorrección” que se trata de repetir lo mismo pero de forma correcta y positiva. Ej: “no voy a llegar a tiempo”, “esto va a salir mal”. Párate, espera y dí: “hay posibilidades de que esto salga bien” y automáticamente cambia.

¿Por qué automáticamente? Porque nuestro cerebro se mueve por hábitos. Los hábitos nos permiten hacer cosas sin tener que pensar, entonces si hablarnos mal forma parte del hábito será cuestión de corregirlo para transformarlo.

Repetir en alto: “Yo soy valiosa/o por ser como soy, no tengo que demostrar nada a nadie y puedo no gustar a alguien y no pasa nada, es más puedo no gustar a mucha gente y no pasa nada”.

¿Qué necesidad tenemos de estar continuamente complaciendo a todo el mundo?

Para entrenar un idioma que nos empodere elegiremos un vocabulario que sume y eliminar nuestras “etiquetas negativas”.

Como ejercicio podemos escribir todas esas palabras negativas que nos decimos y nos sobra (soy perezosa, me gusta que se haga lo que yo diga, pesimista…) y las tiramos. Es más efectivo si las quemamos o tiramos al váter porque simboliza una total desaparición de las mismas y es más efectivo ya que el cerebro lo interpreta todo.

Trátate como a alguien a quien quieres porque el respeto empieza por uno mismo.

  1. La postura corporal. El cerebro recibe información de nuestros músculos y de nuestros sentidos y él descifra si tu adoptas tal postura es que te sientes de una manera u otra.

Si eres inseguro metes el pecho y encoges los hombros, bajas la cabeza y hablas bajito. Tu cerebro lee que no estás en un buen momento y a la par empieza a elaborar esos pensamientos negativos. Por lo tanto también es importante buscar una postura que nos empodere.

Ej: La postura de Superman-Postura de poder. Cuando adoptas esta postura es complicado que tú te digas “que mala soy” o “no sirvo para nada” por que no pega.

EJ: Hubo un estudio donde a un grupo de mujeres las separaron en 2. A uno le dijeron que caminaran durante un mes con tacones y al otro grupo que hicieran un curso de autoestima durante 4 meses. Al hacer un cuestionario sobre emociones los resultados fueron muy similares porque ir en tacones hace que arqueemos la espalda y nos acerca a la postura de poder y nos fortalece. O sea adoptar esa postura y sacar el pecho nos empodera porque aparece en la circulación una hormona que nos hace sentir poderosos.

La postura de poder informa al cerebro de cómo me percibo: “Este es mi momento” porque el poderío también viene de cómo nos plantamos delante de la gente.

En conclusión puedo modelarme a mi gusto independientemente de cómo haya sido mi educación y los mensajes recibidos del exterior. Unos me costarán más trabajo y otros menos. Dirigir el foco en lo que me hace crecer y sumar, saber de mis valías (pequeñas o grandes da igual) y entrenarme, poniendo pasión siendo disciplinado, metódico, con voluntad y adquiriendo conocimientos.

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