Opinión

Opinión: “El Origen de la frustración”. Por Raquel Martínez

Cuando escuchamos la palabra Frustración es como si  nos invadiera un gran peso a nuestro cuerpo a nuestra alma y no andamos muy equivocados si nos sentimos así ya que la Frustración de la que yo voy a hablarles se comporta como una gran carga que nos acompaña nuestro día a día.  La Frustración Vital.

Antes de hablar de ella hay que hacer una distinción entre esta y la frustración propia del ego.  Esta última se da cuando el ego no logra su objetivo cómo él quiere o cómo él cree que se merece, es una frustración temporal y de esta no vamos a hablar puesto que ocuparnos de ella sería hablar largo y tendido del ego.

La Frustración Vital es una piedra angular para las personas que queremos avanzar, evolucionar, transformarnos y llegar a esa plenitud y abundancia a la que todos tenemos derechos simplemente por el hecho de existir que por cierto hay que tener valor para querer escuchar hablar de ella ya que trataremos cuestiones que nos pueden remover y desajustar un poco, cosa imprescindible si tocamos algunas sombras, simplemente dejémonos llevar que sanarán a su ritmo.  No olvidar acompañar esos desajustes con una respiración consciente, pausada y tranquila así le transmitimos a nuestro cuerpo y mente que pese a que me pueda tambalear todo va bien.  La respiración es nuestra primera necesidad y si la manejamos de manera adecuada el resto de nuestras funciones físicas, psíquicas, mentales, emocionales, etc, podrán ir por buen camino.

Entremos en materia, La Frustración Vital es aquella, cómo dije al principio, que hace que me tropiece de manera repetida con un muro, haciendo que mis días sean cargantes y dé sensación de no avanzar.  Cuando se da en nuestra vida la podemos identificar porque en cierta manera nos intenta decir que nos movamos, que se tiene que generar algún cambio, pero claro, cómo desconocemos su actuación no sabemos cuál puede ser ese cambio y entonces empezamos a hacer cosillas según nos vengan a la cabeza, cómo por ejemplo ir a la peluquería y cambiar de look, intentamos cambiar nuestra forma de vestir, podemos  sustituir nuestro coche, nuestro grupo de amistades, incluso deseamos salir de nuestro círculo y nos apetece viajar y estar en otros lugares…  y todo ello debido a ese mensaje interior que en realidad lo que nos quiere decir es que algo no va bien y tienes que empezar a tomar medidas, es cómo si nos embargara una sensación de desubicación.  Si alguien sabe de lo que estoy hablando decirles que todo esto son señales que nos da nuestro SER porque en resumen quiere lo mejor para nosotros y nos avisa para que cojamos las riendas de nuestra vida y que no se nos olvide que estamos aquí para ser felices.

Sabiendo esto y estando decididos a conocer un poco más sobre dicha Frustración y así poder, si queremos libremente, sacar el máximo provecho de estos desajustes, empezaré por nombrar tres requisitos que debemos tener presente.

1º Instaurar el amor en mí, dar amor y recibir amor:

  Esto puede sonar un poco cómo un cuento de hadas pero a ver si explicándolo nos sentimos más identificados.  Cuando voy a comenzar un proceso de evolución y crecimiento personal, previo a ello tengo que tener en cuenta que si yo no me quiero y no me acepto me va a costar mucho trascender.  Me tengo que amar con mis luces y mis sombras, respetarme, no juzgarme y tener la visión de que todo lo que se acontece en mi vida es por y para mí, para mi evolución y crecimiento, no puedes entrar en juicios de valores ya que eso va en contra de este camino.  Si algo que decides no tiene el resultado o la respuesta que esperabas, aceptas y/o cambias pero no entres en el bucle de la queja y el victimismo ya que de esa energía densa no sacamos nada, solo estancamiento y no es desde ahí donde queremos trabajar, todo lo contrario, la energía del camino siempre tiene que ser creativa y creadora.  ¡Oye! que puedes permitirte tu pataleta de desidia y queja pero no más de 15 min, para que le des salida y no te esté agobiando y te estorbe en tu cometido.

Dar amor;  cuando yo me acepto, me quiero y actúo en consecuencia desde mi esencia, transmitiré luz y el mensaje que doy al exterior es que se puede y la persona que tenga la misma resonancia que yo lo va a ver y podrá actuar o no, dándose el permiso.   Esa no será mi responsabilidad, mi responsabilidad es conmigo y yo doy amor a los demás siendo la mejor versión de mí mismo porque es así cómo sumas y aportas. Desde mi humilde opinión y por experiencias vividas creo que un gran acto de amor hacia los demás es dejar que sean, sin interferir, porque cada persona tiene que librar sus propias batallas y uno tiene que estar a su lado para hacerle ver que si el resultado no es el esperado está perfectamente preparado para salir adelante. Todo esto sin juicios, sin críticas, (con los menores de edad esta reflexión requiere de matices, no se podría llevar de igual manera).

Recibir amor;  todo lo que admiras del otro lo tienes tú, por eso de todas las cosas positivas de la vida, te llegan, te conmueven, más, unas que otras y simplemente es porque están en resonancia con nosotros.  Esto es un gran espejo que te da pista para que vayas dirigiendo tus pasos y se da porque alguien está actuando desde su esencia y te está enseñando que Se Puede.  Así que pregúntate: ¿a quién admiras?, ¿por qué?, ¿las cosas que te gustan del otro las tienes tú?, ¿estás dispuesto a hacer algo?.  

2º Gozar de las experiencias que te da la Vida:

  Debemos mirar los acontecimientos que se presentan en nuestra vida como un juego que  me está aportando mensajes constantemente y que en cierta manera me dice en qué posición me encuentro.  Por ejemplo: cuando estás en desidia, desganado, alegre, triste, motivado, descolocado, enérgico, etc…

No trabajes desde el drama cuando algo no te guste, si pasa, a lo mejor tendrás que trabajarte el NO y hacer cosas nuevas.  Si quieres que los acontecimientos de tu vida cambien no podrás actuar como siempre, tendrás que hacer cosas diferentes si no ¿cómo van a ser de otra manera?.  Sencillo ¿verdad?…, muy sencillo no es, la verdad, pero vale la pena vivir experiencias nuevas y ver de lo que somos capaces, nos podemos sorprender mucho, gratamente, hazlo a tu velocidad.  Recuerda que de todo lo que se acontece en tu vida estás perfectamente preparado para encararlo, si algo te frena serán tus creencias y el prisma con que lo mires.

 Llegados a este punto nos solemos encontrar con un obstáculo, un impedimento que nos frena y es el MIEDO.

 Cuando entramos en un proceso de cambio es muy probable que aparezca para decirnos cosas cómo “tú no eres capaz”, “las cosas son de esta manera no vas a cambiarlas ahora”, “qué necesidad tienes tú de esto”…, todo un sinfín de argumentos que te  transmite un mensaje claro y es “si cambias saldrás de tu zona de confort, posiblemente te costará un esfuerzo, la gente de tu alrededor te empezará a ver de manera diferente y podrás no tener su apoyo ya que no estarán en resonancia contigo, te podrás ver solo en esta andadura, ¿seguro que te vale la pena?”.  El miedo va a parecer para desanimarte en tu cometido ya que ser diferente al resto no está bien visto.  Encontrarnos con este gran obstáculo es algo normal, se puede decir que va de la mano con el camino de trascender y saber encararte a él y gestionarlo de manera eficaz es un requisito indispensable para continuar en tu proceso de evolución, de hecho aparecerá muchas veces disfrazado de diversas formas para decirte simplemente “desiste, tú no vales para esto”…  No le hagas caso, sigue a tu intuición, a esa parte de ti que de manera sutil te dice ¡Vamos!, ¡Tú puedes!…, te aseguro que vale la pena intentarlo, el aprendizaje y la recompensa que recibirás a nivel personal no tiene precio aunque el resultado no sea lo que esperes.

3º El tercer requisito tiene que ver con algo más personal.

Unos venimos a trabajarnos la abundancia, otros la honestidad, el perdón, la generosidad, etc.  Este tercer requisito es tan importante como los dos anteriores pero tengo que recalcar que antes de entrar en cuestiones en él deberíamos tener ya trabajados los dos primeros, si no sería muy difícil abordarlo.

Es muy probable que en este apartado tengamos que probar con uno o varios temas.

Con lo leído hasta ahora ¿podrías decirte que experiencias personales has venido a sentir y sanar?.  Te voy a dar una pista… ¿qué es lo que no te gusta de tu padre, de tu madre, de tus abuelos?.  En esta respuesta está el tercer requisito.

Pondré varios ejemplos para aclararnos,  ¿cómo seremos nosotros si venimos de familias arruinadas, traicionadas?.  Cada uno recibe mucha información de cómo debería ser o cómo es (deduciendo que lo saben a ciencia cierta) la vida por parte de nuestro núcleo familiar y crecemos creyendo que esto es una norma infranqueable, hasta que llega un momento en tu vida que te empiezas a cuestionarte cosas y todo aquello que te enseñaron piensas que no  es acertado y como resultado habrán cosas que te gustan y otras no.  Hasta aquí normal, ya que todos nos hemos vistos en estos cruces de caminos alguna vez.  El problema radica en cómo lo abordo.  Primero tengo que identificar que aquello que no me gusta de mi familia no debo seguir perpetuando y tendré que empezar a cambiar esas normas impuestas con las que hasta ahora he vivido.  Esto hace que salga de mi zona de confort  y en muchas ocasiones me enfrente a mis progenitores ya que ellos, que no lo ven así, me van a dar infinitas justificaciones de que estoy equivocado porque, por supuesto, están viviendo su vida desde otro prisma distinto al mío. Este es el gran impedimento que nos encontramos en este tercer requisito y se llama “Lealtades Ciegas”. Les voy a poner un ejemplo un tanto metafórico: “vamos a suponer que mis padres, mis abuelos, mis tíos y mis hermanos son del Barca pero yo deseo y quiero ser del Madrid, ¿cómo creen que van a reaccionar?, ¿me lo van a poner fácil?, ¿cómo será ver un partido Barca-Madrid todos juntos en casa?.  En todo momento me van a imponer sus creencias y una serie de argumentos para que vea que estoy equivocado ante mi decisión y simplemente porque es distinta a la de ellos y porque siempre, de toda la vida hemos sido del Barca”.  Esto es con una afición deportiva pues imagínense con una creencia que ha sido transmitida de generación en generación, cómo por ejemplo “la madre que le dice a la hija: todos los hombres son iguales, van a lo que van y luego si te he visto me no acuerdo. O cuando algún conocido empieza a tener dinero porque cambia de trabajo o monta una empresa y se compra una casa más grande, un coche de alta gama…, muchas veces el comentario es: ¿qué trapicheos tendrán entre manos para que de la noche a la mañana tengan esa casa y ese coche?.

 Si yo tuviera 18 años y este tipo de comentarios es lo que he estado escuchando toda mi vida de mis líderes (es normal que tomemos a nuestros padres como líderes ya que son los que nos protegen y nos facilitan nuestras condiciones de vida) pensaría que tendría que tener mucho cuidado cuando empiece una relación puesto que los hombres son malos y si tengo dinero algún día no creo que sea muy bueno ya que lleva implícito que algún engaño lleva detrá, aunque estos comentarios tienen más lecturas desafortunadas de las que he comentado y condicionan nuestra vida y retomando el empezar de este artículo, hace que en algún momento de mi vida comience a tropezarme con un muro constantemente sin saber por qué tengo tanta mala suerte. Me gustaría resaltar que estas lealtades ciegas son inconscientes de ahí que se llamen ciegas, no se dice ni se actúa intencionadamente, se hace porque es el registro que tenemos interiorizado y creemos que es una verdad absoluta y hasta que no nos planteemos que la vida puede ser de otra manera no nos movemos hacia el cambio y a ver en otra dirección.  Tampoco se trata de culpar a padres y abuelos ya que no todos somos padres pero sí todos somos hijos y como hijos todos hemos tenido que sobrellevar, cómo se ha podido, todo aquello que no compartimos de nuestros progenitores.

Entonces una vez yo ya he descubierto cual es mi tercer requisito y decido encararme a la Lealtad Ciega de mi clan lo que me queda es SOLTARLO ya que el NO hacerlo implica que vas a seguir perpetuando una cadena que tiene sometido a una familia a NO ser Feliz.  La única forma de darle permiso al de enfrente es dándonoslo a nosotros mismos y así le recordamos que SE PUEDE.  

Hay una parte pequeña de nuestro inconsciente que está todo el tiempo dándonos una falsa protección y nos separa de aquellas cosas que él cree que no estamos preparados para trascender pero hay una parte mucho más grande que te dice “mira un poco que yo te ayudo” y cuando tú decides actuar para sanar esa parte de tu inconsciente se pone en marcha y empieza a darte ideas.

Sólo se necesita Amor y Valor y de eso tenemos todos…..

Sobre Raquel Martínez  

«Raquel es enfermera desde 1997, trabajando en cuidados intensivos desde entonces, siempre ha abogado por la idea de que la enfermedad física tiene en cierta medida tb un origen emocional.  Por este motivo comenzó a formarse desde 2008 en otras terapias que se pueden utilizar de manera complementaria a la medicina tradicional, demostrando en su lugar de trabajo que con una actitud positiva por parte de la persona se pueden conseguir grandes logros en la salud.  Llevaba años compaginando su trabajo como enfermera con clases de meditación que impartía ella misma en colegios y bibliotecas para todo tipo de público.

En diciembre del 2020 publicó su primer libro «Cuentos del Ego» dónde narra a través de 7 historias sencillas relatos cotidianos que nos ayudarán a conocer mejor ese fantástico e inimaginable mundo interior que todos poseemos acompañados de meditaciones guiadas, colaboradora del programa de Radio Gáldar Coffee time con Vidal en su espacio “En tertulia con Raquel””

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